
Joan Herrera
`for president'
Roland Barthes,
en su Grado cero de la escritura, decía que el lenguaje se transforma en función de su desti no social.
No sé si Joan Herrera ha leído a Barthes -yo lo devoré hace décadas, y aún resiste la lectura-, pero es evidente que no usa las palabras para expresar ideas, sino para lanzar misiles ideológicos, lo cual no es lo mismo.
Lo primero exige reflexión; lo segundo se resuelve con lemas. Es cierto que esta práctica es endémica en política, cuya tendencia a considerar a los ciudadanos menores de edad espetándoles puros enunciados es cada día más recurrente. Pero incluso en la simplicidad hay clases, y, desde luego, el caso que nos ocupa es de libro. Especialmente las declaraciones que ha hecho el diputado, hablando del impuesto de sucesiones.
Asegura Herrera que no lo suprimirán, porque es un "impuesto social", de "izquierdas" y que "castiga a los ricos". Si este hombre reúne más proclamas vacías, reescribe el Manifiesto comunista, en versión lechuga reciclable. ¡Qué sarta de tonterías! Y, sobre todo, ¡qué cantidad de lugares comunes, más propios de una alarmante vacuidad conceptual que de un cuerpo ideológico consistente! Resulta notable la labor de des¬trucción del patrimonio intelectual del viejo PSUC que llevan a cabo, con dedicación, sus herederos, todos ellos en caída libre, desde que lo dejó Rafael Ribó.
Intentaré; pues, responder a estas afirmaciones, reconociendo que me causa fatiga perder el tiempo con simplezas. Pero hay lo que hay, así que mejor no soñar un mundo político más complejo.
Dice Herrera que el impuesto de sucesiones, que obliga a un ciudadano que ha pagado toda la vida por un pisito, a volver a pagar cuando muere, es un impuesto "social, de izquierdas y para ricos". Es decir, resulta que castigar a un padre por haber dedicado toda su vida a pagar una hipoteca, para dejar un pequeño patrimonio a sus hijos, es "castigar a los ricos". Resulta que perder el piso porque el hijo no puede pagar los impuestos, como pasa dramáticamente en muchos casos, es "de izquierdas". Resulta que castigar a Catalunya con un impuesto que no existe en otras comunidades es "social". Y, finalmente, resulta que no enterarse de que "los ricos" tienen otras fórmulas, y que este impuesto sólo castiga a las clases obreras y medias, que han conseguido le¬vantar un mínimo patrimonio, es... ¿Qué es? ¿De izquierdas, social, contra los ricos, o directamente un ejercicio de supino analfabetismo político?
Él sabrá, pero lo que resulta evidente es que el impuesto de sucesiones es un impuesto antisocial que, además, ataca a la gente en un momento delicado de la vida. Mantenerlo es un ejercicio reaccionario, que va en detrimen¬to de una sociedad más justa. Que lo defienda determinada izquierda no es una sorpresa. ¿O descubriremos ahora que hay una izquierda ruidosa, que resulta ser muy reaccionaria?
Opinión de PILAR RAHOLA, hecha a la Vanguardia y publicada el jueves 29 de octubre de 2009
Mi opinión, comparto totalmente el escrito de Pilar Rahola en toda su extensión, lo que no comparto es la de este politiquillo que dice que es de izquierdas, naturalista o verdes y unas cuantas cosas más, pero antes de todo su partido fue comunista, debido a su juventud no se si el lo fue, lo que si esta claro es que de izquierdas poco tienen por no decir nada.
Si de verdad fuera de izquierdas debería estar en contra de este impuesto absurdo y abusivo que la mayoría de los catalanes hemos padecido, y seguiremos padeciendo por culpa de unos políticos incompetentes.
